
De Armando Roa Vial
Último poemario de Armando Roa Vial (1966), con la clase de títulos a los que nos tiene acostumbrados, extensos y sorprendentes (recordemos "Zarabanda de la muerte oscura", "Estancias en homenaje a Gregorio Samsa" o "El apocalipsis de las palabras & La dicha de enmudecer"), "Los hipocondríacos no se mueren de miedo" hace referencia a 39 drogas de la farmacología actual, la mayor parte en dosis especificadas. Así, hallamos el temido (por destructor de cerebros infantiles) Tegretal, las antidepresivas Fluoxetina y Paroxetina o el antiepiléptico Clonazepam. Vistos los casos de algunos reconocidos poetas hipocondríacos, como Alfonso Alcalde o EduardoAnguita, no falta Enrique Lihn, Omar Cáceres ni Jorge Guillén. Justicia, pues, a todos éstos con sus respectivos fármacos, sin olvidar al resto de los mortales que para no morir de susto, consumen medicamentos con receta, cheque médico o automedicándose, pese a las reticencias propias o de las correspondientes instancias estatales.
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