
De Juan Espinoza Ale (para ver al autor, entre aquí)
Como editores de este texto, testimoniamos lo que en nuestro caso provocó su primera lectura, proceso en el que nos sobrepusimos gratamente a ese a priori de sospecha ante cualquier escrito inédito. Empieza:
"Alguna vez este reflejo tuvo nombre / y fue Tomás: el testigo / de cómo les clavaron a tus hijos los huesos a la carne / con un abrazo tan inútil a la luz de estas palabras / como el saldo de sus lágrimas aún sin mutilar".
Son los cinco versos iniciales de"Ben oní", al que suceden: "XII", "Kerigma", "Anunciación de Tomás", "Luz de fondo" y "Dídimo".
En la segunda y última sección, titulada en sí Falso testimonio, se cuentan otros 593 versos, un conjunto con progresión dramática que resulta de estar:
"inspirado a medias / cansado a medias / tremendamente cansado, pero a medias / con el mundo a medias con las cosas y la gente / a medias contigo..."
¿Parados a medias los pelos? ¿Emociones a medias? ¡Al contrario?
Atte. Beuvedráis Editores