
De Armando Méndez Carrasco
Armando Méndez Carrasco, AMC (Santiago, 1915-California, EE.UU., 1983), autor que autoeditó la mayor parte de su obra, entre otros publicó (esta vez por Editorial Nascimento) un Diccionario coa, ejemplar de 138 documentadas páginas. Ahí define términos como "partuseo":
"Sustantivo.- Juerga nocturna sin límites. Ej.: 'En el último partuseo de la Calzón Caído había granado mundo del hampa: el Aserrín, la Morisqueta, la Poca Teta, el Cabeza de Ajo, la Peinetera'... ".
Luego cita las fuentes y, aparte de las bibliográficas, hallamos personas de carne y hueso: el Babalo, la María Económica, el Lobito Feroz, la Teta de Hormiga, Zapatita Farfán, etc. Es en esa circunstancia y sus estratos adyacentes donde transcurre lo fundamental de los relatos de AMC .
Al abrir lo que aquí presentamos, Chicago chico, el narrador-personaje (NP) consigna:
"Pertenezco a una familia de clase media. No obstante, a menudo he oído hablar a ciertos familiares de su rancia estirpe. Todo esto nunca me ha impresionado. Sé concretamente que ganar algún dinero cuesta lágrimas de humillación".
Ese NP ya había despertado en Mundo herido (una de sus primeras novelas), en el contexto de una historia situada en Valparaíso, y donde da cuenta de sus andanzas con amigos —un par de pelusas prepúberes— en los cerros porteños y en el plano; narra travesuras y caídas en cuenta de la mala leche de los mayores, del término de la inocencia. NP que seguirá presente en casi toda su obra de ficción, pero que alcanza su más alto desarrollo en Chicago chico publicada en 1962, luego reeditada y vendida por el propio autor al menos otras diez veces, hasta 1973, novela en la que AMC expresa en plenitud, mas con prudencia, su afición a la música, en especial al estilo hot jazz, presente en las salas de baile capitalinas de los años 30 y 40
Otros títulos de AMC son: El carretón de la viuda, Cachetón Pelota, Ordene mi teniente, las Crónicas de Juan Firula, Dos cuentos de jazz, etc., todos disponibles en librerías de viejos.
Nuestra reedición incluye una Nota previa de Francisco Véjar, quien hace ya tiempo nos sugirió llevar a la imprenta este libro. En la Nota final, por su parte, el periodista Íñigo Díaz realiza una proximación melómana al libro. Y un par de ilustraciones de Carolina Aramayo ofrecen la versión iconográfica del autor y de uno de los pasajes más sabrosos de Chicago chico.
Dada su calidad de escritor chileno patrimonial, lo reeditamos "por las nuestras", o sea, pese a no haber obtenido el permiso expreso de la sucesión de AMC, a la que, desde luego, debemos los legítimos derechos. Para estos trámites, u otros no deseados —como demandas y afines… ¡¡no, por favor no, no...!!—, comunicarse a bvdrais@yahoo.com