
-De Matías Ayala.
Pese a su título, este libro tiene otro año clave, uno que lo cruza por debajo y que explica cierta postura frente a los hechos recientes, y ya no tan recientes. Así, en "Asunto de fechas" (pág.61), se lee:
«Para mí, el '73 se encuentra escindido / entre la historia y mi cédula de identidad, / entre un martes once de septiembre / y el diez de octubre, fecha de mi nacimiento».
Nace el autor, pues, en 1973. Y el suceso más conocido de ese año asoma en varias páginas, al punto que «dedica» cuatro títulos a la persona que desde entonces y hasta 1990 concentró la mayor parte del poder estatal ("Vida retirada", "Epitafio para un tirano", "Epitafio para un tirano 2" y "Vida retirada 2").
Considerado lo anterior, el editorzuelo-diagramador de este impreso hubo de intercambiar opiniones con el autor acerca de la «historieta» de Chile, pues consideraba su texto «políticamente correcto» y afín a lo que hoy en día se autodenomina «progresismo». Y hubo discrepancias, desde luego. Aunque también coincidencias, como las que se desprenden de las líneas que abren el ejemplar, conocidas por todos los nacidos, poco antes o poco después del '73. A ver si resuenan:
«Cuando niños mis hermanos y primos / jugábamos a este juego: si alguien / era hallado enseñando el trasero / o en una posición demasiado obvia // (recogiendo algo del suelo, por ejemplo) / se lo pateaba en el culo bien fuerte, / o no tanto también, como mostrando / clemencia, y acto seguido se decía: // 'patada no vale hasta el año dos mil'...»
Arrancando desde un recuerdo de niño, como el citado, comienza a pasar el tiempo, incluido el propio dos mil, anunciado en el texto "31 de diciembre de 1999", cuyos dos primeros versos:
«A la mierda se fue este siglo de mierda / riguroso vals de la Muerte y el Dinero».
Y así Año dos mil es la bitácora de viaje dentro de la ciudad de Santiago de Chile (aunque el autor se de por muerto en Villa Sapito, Argentina), donde el autor vive y ha vivido, a excepción de unos años doctorándose fuera del país. Por eso hya títulos como: "Avenida Libertador Bernardo O'Higgins", "Calle Huérfanos", "Tres estribillos para Santiago" y "Égloga en la calle Los leones".
Pero, repite BVD, lo básico es que éste es acaso el arquetipo de librito políticamente correcto, en que, grosso modo, lo siniestro está únicamente en la diestra, y la siniestra es diestra en camuflar su techo de vidrio. En fin, BVD «se dice pluralista».