

por Patricio Tapia
Obra inaugural, junto con la Iliada, de la literatura griega y de la tradición occidental, la Odisea ha sido ampliamente traducida.
Acaba de aparecer la versión en prosa de uno de sus libros hecha por un chileno, Leonidas Emilfork, y no hace mucho circula una versión completa hecha por el helenista español Carlos García Gual.
Según informa Gilbert Highet, la primera traducción literaria fue hecha el año 250 a. de C. cuando el poeta Livio Andrónico tradujo al latín la Odisea para que sirviera de texto de poesía y mitología griegas. Desde entonces hasta ahora, el poema de Homero sobre las peripecias del sufrido héroe Ulises ha seguido gozando de buena fortuna en su traslado a otros idiomas.
Una odisea
Como quienes hayan leído alguna de esas traducciones (o eventualmente el original) saben, la Odisea narra el regreso de Ulises desde Troya -tras el fin de la guerra- hasta la isla de Ítaca, de la cual es rey, para encontrarse con su esposa Penélope y su hijo Telémaco. Pero el retorno resulta más largo y dificultoso de lo esperado. Entre las aventuras que debe sortear para volver a casa (y allí vencer a sus enemigos) se cuentan encuentros con hechiceras, cíclopes, sirenas o un descenso al mundo de los muertos. También ha naufragado llegando al país fabuloso de los feacios. Algunos de los momentos que Ulises pasa en esa comunidad refinada se cuentan en el libro 8 de la Odisea, el cual ha traducido Leonidas Emilfork.
Según Aristóteles, el argumento de la Iliada es simple y patético, mientras que el de la Odisea es complejo y de caracteres. ¿Qué opina al respecto?
"Visto desde la tragedia, como hace Aristóteles, es así. Muchas veces se ha dicho que la Iliada es un poema más trágico que la Odisea, pero en verdad sería (como sostiene un erudito inglés) la tragedia de Héctor. Por otra parte, se ha dicho que la Odisea es más novelesca que la Iliada. Lawrence de Arabia, traductor de la Odisea, sostiene que es la primera novela de Occidente. Hay mucho de verdad en esto; la trama de la Odisea es un prodigio de invención y de ingenio, pero Ulises no es un personaje psicológico al modo moderno".
¿Por qué optó por traducir sólo el libro 8 de la Odisea?
"Al comienzo del libro 9 de la Odisea, Ulises afirma «que es el colmo de la dicha cuando el regocijo embarga a todo el pueblo y los comensales, sentados en compañía, escuchan al aeda. Eso es lo que vemos y oímos en el libro 8, con grandeza y con detalles llenos de vida: el vino, las viandas, la lira colgada de la estaquilla, el canto de Demódoco y las lágrimas de Ulises. Es el libro donde aparece más extensamente el aeda (cantor) homérico. Canta primero una disputa entre Ulises y Aquiles que no aparece en la Iliada; después canta los amores de Ares y Afrodita y finalmente canta el episodio del caballo de Troya, que tampoco aparece en la Iliada".
"Por otra parte, el canto de Demódoco revela a Ulises como héroe de la guerra de Troya y como un hombre que ha sufrido grandes penas. De no mediar el canto del aeda, estaríamos simplemente en presencia de un náufrago que esconde su nombre por prudencia y que busca volver a su patria".
"En el libro 8 Ulises comienza a recuperar su humanidad, gracias al canto y a las proezas atléticas. En estos juegos y en los banquetes donde se canta resplandece la hospitalidad de los feacios, un pueblo dedicado a los placeres de la vida y a conducir náufragos a sus hogares. Son, como dice el gran homerista francés Gabriel Germain, una utopía adolescente".
Apunta que los aqueos son muy llorones. ¿Alguna explicación?
"Creo que cualquier lectura de las lágrimas de los aqueos debería seguir por dos sendas. La primera sería a acudir a 'La tradición de las lágrimas', para usar el título de un excelente artículo de Jean-Paul I. Amunatégui".
"Lo segundo, que es otro modo de lectura, sería hacer contactos textuales. Por ejemplo, en El gran Gatsby, cuando se encuentran los dos amantes, ella llora sobre las camisas de él, como si éste aún estuviese ausente. En Los muertos de Joyce, el protagonista ve con impotencia cómo su mujer llora por un rival muerto, y después también llora él, de piedad y de vergüenza. Son lágrimas de revelación. Platón quiere purgar los pasajes homéricos donde los héroes lloran (República, libro III). Le parece que no es una conducta propia de un hombre mesurado, circunspecto y mucho menos de los guardianes de la ciudad. Pero los héroes aqueos no son circunspectos, son aterrados y aterradores".
En un poema de su "Pasaje al Nuevo Mundo" cuenta que la Odisea le hizo recordar muertes cercanas. ¿Hay razones personales para esta traducción?
"Ese poema alude a los versos 222-229 del libro 11. La madre de Ulises dice, cuando él la interroga en el Hades, que la ley como mueren los mortales es cuando los nervios ya no pueden sujetar los huesos a la carne, y el alma revolotea como una mariposa. Lo primero me hizo recordar la muerte de mi abuelo, que fue siendo abandonado por los nervios hasta que los huesos se convirtieron en ramitas secas. Lo segundo me hizo recordar a mi madre en su lecho de muerte, porque su consciencia se me aparecía de un modo semejante al que dice Anticlea".
"También influyó en mi decisión el hecho de que viví varios años en Boston, donde hay excelentes homeristas y helenistas; pero, sobre todo, el hecho de que iba a volver a Chile. Todo lugar de retorno es Ítaca".
"Mi traducción está dedicada a la memoria de Ignacio Balcells, poeta y gran amigo, que en La mar, el libro más 'odiseico' que conozco en la literatura en español, celebra la hospitalidad de la Odisea y de los feacios en particular".
Traduce sólo uno de los 24 cantos del libro. ¿Es el adelanto de una versión completa?
"Me concentré en el libro 8 como un laboratorio de la traducción homérica. Resultó un texto completo, un objeto casi limitado por sí mismo, y el bello diseño que hizo Beuvedráis ese carácter. Pero he traducido largos fragmentos de varios libros de la Odisea y es posible que traduzca los libros 9-12 como una unidad que contiene las aventuras fabulosas de Ulises narradas por él mismo".
Leonidas Emilfork Tobar nació en Santiago en 1943. Es autor del ensayo La conquista de México (Universitaria, 1987) y de Pasaje al Nuevo Mundo (RIL, 2004), libro de textos de diversa índole (viajes, poemas, traducciones). Actualmente enseña en el Instituto de Arte de la Universidad Católica de Valparaíso y en el programa de Posgrado del Instituto de Historia de la misma universidad.
La versión de García Gual
En cuanto a sus traducciones al castellano, la Odisea ha tenido suerte. La primera traducción completa es la de Gonzalo Pérez, editada en 1556; la última se debe al catedrático de filología griega de la Universidad Complutense de Madrid, Carlos García Gual, quien traduce en prosa el verso homérico, esperando, dice, "haber conservado la agilidad e ingenuidad de la narración épica, sin perder del todo el aroma poético".
La edición de García Gual, aunque desprovista de notas, tiene un breve pero substancioso prólogo en que toca temas diversos, como son el lenguaje y la técnica de la Odisea según las normas de la composición oral antigua (con fórmuals que se repiten y epítetos tradicionales), sus aires de novela (en comparación con la Iliada), sus diversos escenarios y sus tres secciones esquemáticas: la "Telemaquia" (cantos I-IV) -que se centra en el viaje de Telémaco en busca de su padre-, las aventuras marinas de Ulises (cantos V-XII) y su estancia y venganza final en Ítaca (cantos XIII-XXIV).
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EL MERCURIO, “Artes y Letras ”, pág. 17, domingo 3 de diciembre de 2006.
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